
Rediseñamos la imagen de la ginebra Seven Deadly Sins con el objetivo de acercarla a la estética de las ginebras de autor. Buscamos un lenguaje visual que transmitiera exclusividad a través de la imperfección, alejándonos de los acabados industriales pulidos para abrazar un concepto más honesto y artesanal.



Planteamos un diseño de aspecto rudo que simula una botella hecha a mano en el garaje de un verdadero forofo de las ginebras llenas de matices. Para lograrlo, nos centramos en dos ejes fundamentales: una botella de vidrio con una textura rugosa y orgánica que invita al tacto; y una etiqueta que funciona como una ficha técnica industrial. Con una composición tipográfica marcada y el uso de sellos, organizamos una jerarquía de información compleja — grados, volumen, notas de cata — de forma que parezca un etiquetado manual y único para cada lote.


En el tratamiento tipográfico y la jerarquía de los mensajes de Seven Deadly Sins, buscamos replicar la estética de un documento técnico o un etiquetado de laboratorio, donde la información se organiza con un orden funcional pero con una ejecución ruda y directa.

El resultado es una pieza que destaca en el lineal por su peso visual y su personalidad. Logramos equilibrar la agresividad del concepto «7 pecados capitales» con la sofisticación de una destilación cuidada, creando una marca que no solo se bebe, sino que cuenta una historia en cada detalle del envase.